La inflación general en México se ubicó en 3.67% anual durante la primera quincena de marzo de 2025, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Este dato representa una desaceleración importante respecto a los niveles registrados en años anteriores y se sitúa dentro del objetivo del Banco de México, que es de 3% ± 1%.
Además, la inflación subyacente, que excluye precios volátiles como alimentos y energéticos, también mostró una baja, ubicándose en 3.56%, lo cual refuerza la señal de estabilidad en los precios de la economía mexicana.
La caída de la inflación tiene efectos directos en las finanzas de los mexicanos y en el rumbo de la política monetaria. Aquí te explico los impactos más relevantes:
Una inflación controlada significa que los precios de bienes y servicios aumentan a un ritmo más lento, lo que permite a los consumidores mantener su poder adquisitivo por más tiempo.
Ejemplo: Si hace un año el kilo de tortilla subía $2 cada mes, ahora puede subir solo $0.50 o incluso estabilizarse.
Con una inflación en descenso, Banxico tiene más margen para reducir su tasa de referencia, que actualmente se ubica en 9.5%.
Según analistas, se espera un nuevo recorte de 50 puntos base el 27 de marzo, lo que dejaría la tasa en 9%, favoreciendo condiciones de financiamiento más accesibles.
Créditos personales y automotrices podrían tener tasas más bajas.
Hipotecas nuevas también podrían volverse más atractivas.
Las empresas podrán financiarse más barato, impulsando la inversión.
Si bien una baja en la tasa de interés puede reducir el rendimiento nominal de los CETES, lo importante es observar el rendimiento real, es decir, el que se obtiene descontando la inflación.
Ejemplo:
Esto sigue siendo muy atractivo para ahorradores conservadores que buscan proteger su capital ante la inflación.
Este entorno favorece la diversificación de carteras:
Política monetaria restrictiva aplicada por Banxico en los últimos dos años, con tasas altas que contuvieron el consumo y la inflación.
Menor presión internacional en los precios del petróleo y alimentos.
Debilitamiento de la actividad económica, con una caída del 0.2% del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) en enero de 2025.
Estabilidad del tipo de cambio, que ha evitado encarecimientos abruptos de importaciones.
¿Es sostenible esta baja inflación? Todo parece indicar que sí, pero se deben considerar riesgos externos como:
Principalmente por la política monetaria del Banco de México, que ha mantenido tasas altas desde 2021 para controlar la inflación.
Sí, especialmente si buscas rendimientos seguros y superiores a la inflación. Solo considera diversificar conforme bajen las tasas.
No necesariamente. Bajará el ritmo al que aumentan. Algunos precios pueden estabilizarse, pero no volverán a niveles previos.
El dato de 3.67% de inflación en México en marzo de 2025 refleja una mejora importante en la estabilidad económica, lo cual beneficia a millones de hogares, inversionistas (como los CETES) y empresas. Sin embargo, es fundamental seguir atentos a las decisiones del Banco de México y a los factores externos que puedan alterar esta tendencia.