Muchas empresas exportadoras mexicanas se han sorprendido al ver que sus productos pagan elevados en Estados Unidos, incluso cuando están fabricados o ensamblados en México.

La confusión viene de una idea equivocada: que el simple hecho de producir en México asegura el 0 del TMEC. Sin embargo, el verdadero impacto se da por el origen de los componentes, no del país donde se ensamblan.

¿Qué está pasando con los aranceles de Estados Unidos y México en 2025? (Foto: DeDinero)
¿Qué está pasando con los aranceles de Estados Unidos y México en 2025? (Foto: DeDinero)

El error común: creer que ensamblar en México asegura arancel cero

Uno de los principales errores de interpretación es pensar que si un producto es ensamblado en México, automáticamente califica para arancel cero bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

Esto no es correcto. Para que un producto se considere originario y acceda a ese beneficio, debe cumplir con reglas de origen específicas:

  • Contenido regional mínimo.
  • Cambios en clasificación arancelaria.
  • Procesos productivos sustanciales.

Si un producto incluye componentes fabricados en países como China, Vietnam, Corea del Sur o Japón, puede no cumplir con los requisitos del TMEC, aunque sea ensamblado en México. En ese caso, pierde automáticamente el beneficio del 0% arancelario.

El verdadero criterio: el origen de los insumos y no el ensamblaje

Hoy en día, Estados Unidos aplica los aranceles no con base en dónde se armó un producto, sino de dónde provienen sus partes clave.

Esto significa que un refrigerador, una laptop o una televisión fabricada en México puede pagar aranceles como si fuera china, vietnamita o coreana, si una parte importante de sus insumos proviene de esos países.

Este criterio no es nuevo, pero ha cobrado mayor importancia a raíz de las tensiones comerciales globales y la reactivación de ciertas tarifas especiales bajo la Sección 301 del USTR (aranceles o medidas comerciales que Estados Unidos impone a productos de otros países como respuesta a prácticas comerciales que considera injustas, discriminatorias o que violan acuerdos internacionales).

Por ejemplo, si una laptop ensamblada en México usa un procesador de Vietnam y memoria RAM china, puede no calificar como originaria del TMEC y, por lo tanto, pagar un arancel basado en la tarifa general que Estados Unidos impone a esos países.

¿Es cierto que un solo tornillo chino elimina el beneficio del TMEC?

No del todo. Esta afirmación, aunque popular en redes sociales, es una exageración.

En realidad, el uso de un componente extranjero no invalida automáticamente el origen, a menos que:

  • Sea una parte esencial o dominante del producto.
  • No se cumpla con los porcentajes mínimos de contenido regional.
  • No se realice una transformación sustancial durante la fabricación en México.

Es decir, un tornillo no define el origen, pero un panel, procesador o motor sí puede hacerlo si su peso económico o funcional es alto.

¿Cómo afecta esto a los precios de exportación?

El impacto arancelario se traslada al precio final de los productos. Si un producto mexicano no califica como originario, pasa lo siguiente:

  • Pierde el 0% arancelario del TMEC.
  • Se le aplica una tarifa de nación más favorecida (NMF) o, si aplica, una tarifa punitiva (como la Sección 301 en productos chinos).

Aunque no existe una fórmula oficial para calcular aranceles “por componente”, el aumento en costos sí es real.

Por ejemplo:

  • Una televisión mexicana con un panel chino puede pasar de costar 300 dólares a más de 400 dólares en el mercado estadounidense.
  • Una laptop con piezas asiáticas puede subir su precio final en más de 200 dólares, antes del margen comercial.

Esto afecta no solo a exportadores, sino también al consumidor final, que ve incrementos del 40% al 60% en tiendas minoristas en Estados Unidos.

¿Qué productos mexicanos están más en riesgo de pagar aranceles altos en EU?

Los sectores más vulnerables son aquellos que dependen fuertemente de componentes electrónicos o tecnológicos provenientes de Asia. Algunos ejemplos incluyen:

  • Laptops y dispositivos electrónicos con chips de Vietnam o memoria de China.
  • Televisores con paneles chinos o controladores taiwaneses.
  • Electrodomésticos con motores surcoreanos o sensores japoneses.

A menos que estos productos puedan cumplir con las reglas del TMEC o sustituyan sus partes clave por componentes norteamericanos, seguirán enfrentando barreras arancelarias.

¿Qué pueden hacer las empresas mexicanas?

Rediseñar cadenas de suministro

Buscar proveedores en México, Canadá o Estados Unidos para cumplir con los porcentajes requeridos bajo el TMEC.

Certificar correctamente el origen

Asegurarse de cumplir con los criterios de origen establecidos y obtener la documentación necesaria para acreditar el cumplimiento.

Consultar expertos en comercio internacional

Las reglas son técnicas y su mal entendimiento puede derivar en multas, retrasos o pérdida de beneficios fiscales.

La clave del comercio internacional ya no está en dónde se fabrica un producto, sino en qué contiene y de dónde provienen sus partes esenciales.

Los exportadores mexicanos deben entender que el TMEC no es automático y que los componentes asiáticos pueden poner en riesgo el acceso preferencial al mercado estadounidense.

Aunque muchas publicaciones simplifican los escenarios con ejemplos de “suma proporcional de aranceles”, eso no refleja el proceso legal real. Estados Unidos determina el país de origen final y aplica la tarifa correspondiente, pero no cobra aranceles por cada componente de forma individual.

La mejor estrategia es construir cadenas de valor regionales, aumentar la integración productiva en Norteamérica y cumplir con las reglas de origen del TMEC al pie de la letra.

¿Qué es el T-MEC y para qué sirve?

El T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) es un acuerdo comercial que reemplazó al TLCAN en julio de 2020.

Su objetivo es fortalecer el comercio y la inversión entre los tres países, garantizando reglas claras, modernizadas y más justas, especialmente en temas como comercio digital, propiedad intelectual, medio ambiente, condiciones laborales y reglas de origen para sectores importantes como el automotriz.

El T-MEC busca impulsar la competitividad regional y ofrecer certidumbre jurídica a empresas e inversionistas. Esto explica por qué México libró los aranceles recíprocos anunciados hoy en el denominado "Día de la Liberación", pero no fue completamente exonerado, ya que Donald Trump también ha sido crítico de las cadenas de producción globales que “se disfrazan de nacionales”.

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