El pasado 1 de abril de 2025, personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en colaboración con la Guardia Nacional, aseguró ocho ejemplares de peyote (Lophophora diffusa) en la empresa de paquetería DHL del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro.
El hallazgo se realizó tras una denuncia interinstitucional, y los cactus fueron entregados a los inspectores federales para su rescate, aseguramiento y protección, debido a que se trata de una especie catalogada como amenazada tanto por la NOM-059-SEMARNAT-2010 como por el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
El peyote (Lophophora diffusa) es un cactus pequeño originario del semidesierto mexicano, ampliamente conocido por su uso tradicional en rituales espirituales de pueblos indígenas como los wixárikas.
Su extracción sin permisos oficiales y su comercialización, especialmente a través de paqueterías o exportaciones ilegales, constituye un delito ambiental.
NOM-059-SEMARNAT-2010: Lista a esta cactácea como especie en riesgo, prohibiendo su extracción sin autorización.
CITES, Apéndice II: Regula su comercio internacional bajo estrictos controles.
El tráfico de peyote y otras cactáceas protegidas puede derivar en sanciones administrativas y penales. De acuerdo con la Ley General de Vida Silvestre, las consecuencias incluyen:
En este caso específico, los ocho peyotes serán trasladados a un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) autorizado por la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), donde recibirán cuidados hasta que la Fiscalía General de la República (FGR) determine lo conducente.
La Profepa invita a la ciudadanía a denunciar cualquier actividad sospechosa relacionada con el tráfico de flora silvestre. Puedes hacerlo de forma anónima:
Más allá del marco legal, este caso revela la importancia de proteger nuestras especies nativas. El peyote no es solo una planta y ya (ninguna lo es); es parte del patrimonio biocultural de México, una conexión viva con el pasado y con los pueblos originarios que lo consideran una medicina sagrada.
Su extracción y tráfico, además de dañar ecosistemas frágiles, representa una pérdida para la diversidad genética y espiritual del país.
No, a menos que cuentes con permisos específicos emitidos por Semarnat para su cultivo o conservación bajo fines científicos, educativos o culturales. La posesión sin autorización es ilegal.
Porque es una especie protegida y su comercialización está regulada. El traslado sin autorización constituye tráfico de especies.
Son enviados a centros autorizados (PIMVS), donde son cuidados y conservados mientras las autoridades investigan el caso.
Casos como el aseguramiento de estos ocho ejemplares de cactus en Querétaro nos recuerdan que la biodiversidad mexicana está bajo amenaza constante. El llamado es claro: cuidemos lo que nos da identidad, medicina y equilibrio. La Profepa y otras instituciones seguirán trabajando para impedir que especies como el peyote desaparezcan de nuestros ecosistemas y culturas.